El sargento Juan de Dios Aldea fue el primer hombre en seguir al Capitán Arturo Prat Chacón en su heroico salto al Huascar aquel miércoles 21 de mayo de 1879. Sabía que no tenía ninguna posibilidad, mas su compromiso con el deber lo llevó a realizar el acto que inmortalizaría su memoria entre los chilenos.
Juan de Dios Aldea Fonseca nació en Chillán el 24 de mayo de 1853. Hijo del profesor José Manuel Aldea Contreras y de Úrsula Fonseca, su niñez transcurrió en Santiago junto a sus abuelos paternos. A los 8 años fue ingresado en la escuela franciscana de Chillán, donde mostró un gran interés por los ejercicios militares. Esta afición juvenil enraizó en él hasta decidir su vocación y así, a los 19 años se enroló voluntariamente en el Batallón de Artillería Marina de Valparaiso.
El 5 de abril de 1879 Chile declaró la guerra a los aliados Perú y Bolivia. Para entonces Aldea estaba casado con Regina Segovia, acababa de ser padre y había alcanzado el grado de Sargento. Fue asignado a la corbeta Esmeralda, la que junto a la goleta Covadonga debía realizar la guarda del peruano puerto de Iquique.
La mañana del 21 de mayo de 1879 los muy superiores barcos peruanos Huáscar e Independencia atacaron a las débiles naves chilenas detenidas en Iquique. La contienda, en efecto, fue desigual.
El Huáscar dio tres espolonazos a la Esmeralda. En el primero, Prat y Aldea saltaron a la cubierta del barco enemigo; el Capitán murió de un disparo en la frente y el Sargento fue herido de gravedad. En el segundo, el teniente Ignacio Serrano Montaner y otros doce hombres, siguiendo el camino de Prat y Aldea, abordaron el barco peruano y murieron acribillados. El último espolonazo perforó a la Esmeralda, que se hundió en el Pacífico sin bajar ninguna de sus banderas.
Tras el final del combate, el Sargento Aldea fue dejado en el puerto de Iquique, donde le recogieron algunos extranjeros avecindados en la zona. Falleció tres días después, el 24 de mayo, mismo día en que cumplía 26 años. Sus restos fueron repatriados en junio de 1881.
Chillán ha realizado varios homenajes a este hijo ilustre de su tierra. Estos son los más destacados:
Calle Sargento Aldea: Una de las llamadas "calles del centro" por situarse dentro del área urbana céntrica, es decir, las Cuatro Avenidas. En ella se encuentra la Iglesia San Francisco y el terminal de buses Paseo La Merced.
Plaza Sargento Aldea: Conocida también como Plaza La Merced y Plaza del Mercado, es quizás el lugar más típico de Chillán y visita obligada de todo turista. El nombre de la Plaza y un busto recuerdan al héroe naval.
"Pudo Aldea, el bravo Aldea,
acompañar a Prat en aquel día
en su hazaña grandiosa y gigantea.
Era el vivaz sargento
espíritu y aliento,
músculo y corazón, el soberano
compuesto que al calor de nuestros soles
aduna a sangre y nervios españoles
la médula de león del araucano.
Era el roto bravío
pecho de caballero,
que pelea con el brío
y sucumbe altanero..."
acompañar a Prat en aquel día
en su hazaña grandiosa y gigantea.
Era el vivaz sargento
espíritu y aliento,
músculo y corazón, el soberano
compuesto que al calor de nuestros soles
aduna a sangre y nervios españoles
la médula de león del araucano.
Era el roto bravío
pecho de caballero,
que pelea con el brío
y sucumbe altanero..."
(Rubén Dario, Canto épico a las glorias de Chile).
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